¿Cómo escribir ese contenido que no se deja escribir?


A mí que siempre me ha encantado escribir, hay veces que las palabras se me pierden, que ni las sílabas parecen salir con fluidez.

En ocasiones se trata de un estado mental.

No estamos bien de la cabeza y las manos no teclean con inspiración. Al final la frustración es doble. O escribes algo y te parece una basura. O no escribes nada, y la basura eres tú.

En ocasiones se trata de la temática.

El contenido es un manojo de tristezas y sinsabores. Simplemente no nos llama la atención. Ni porque gamifiquemos el asunto. Ni porque digamos “cuando lo termine iré por un helado”.

La cosa es tan aburrida que prefieres ver películas de los 50, donde la acción consistía en reparar un televisor.

En ocasiones, la temática es interesante, tu cabeza está en orden, pero es complicado hacerlo.

Sí. Te encanta la congelación de los cuerpos para mantenerlos y revivirlos años más tarde. Dicen que Walt Disney lo hizo. Es un tema hermoso, interesante, apasionante. Pero difícil de escribir.

No sale una palabra. No sale una frase. No sale absolutamente nada.

Entonces, formulamos:

¿Qué carajo hacer cuando un contenido se niega a salir de tus manos creativas? ¿Cómo afrontar estos trabajos sin andar maldiciendo a todo mundo?

Hoy te cuento los 2 métodos que utilizo. Y que me funcionan, que es lo importante.

#1 – Efecto urgencia

¿Quieres ser proactivo en la vida? Pues, piensa que cada día que pasa tienes un día menos, y que algún día despertarás y será una fantasía, porque estarás muerto.

¿Viste cómo funciona?

El tiempo pasa 24 horas por día, y nadie está exento de pagar ese impuesto.

Por eso, cuando veo que me tardo muchísimo, que no me enfoco en esos párrafos de dificultad inasumible, pongo a funcionar el reloj.

Puede ser un countdown en el teléfono, o una aplicación de Pomodoro. Puede ser decirme en voz alta que tengo 3 horas para trabajar, porque después esconderé la laptop hasta de mi sombra.

Créeme: la urgencia funciona.

La urgencia no te dará resultados de calidad a la primera. Pero te servirá para sacarte del fango. Para avanzar.

Ya luego podrás corregir. Pero al menos habrás terminado y salido del atolladero.

#2 – Efecto dominó

El efecto dominó es una teoría de la física. Para explicarlo de forma coloquial, piensa en esto:

Tenemos una fila con 20 fichas de dominó.

Por tanto, si empujas la primera, todas las demás irán cayendo una a una. Por eso del efecto dominó.

Pero, lo que nos dice la teoría física es que cada ficha de dominó tiene la fuerza para empujar una ficha 50% mayor.

Es decir, que una ficha de 1 kilogramo puede empujar a una de 1,5 kilogramos. Esta, a su vez, puede empujar a una ficha de 2,25 kilogramos, y luego esta empujar a una de 3,38 kilogramos.

¿Vamos entendiendo? Interés compuesto de secundaria.

¿Cómo aplico el efecto dominó en mis contenidos turbios?

Fácil.

Hago una división del contenido. Veo cuál es el trozo más pequeño o más fácil. Y comienzo por allí.

Luego, comienzo a añadir dificultad, de a poquito. Cuando vayas por el quinto trozo, notarás que estás trabajando en algo enorme.

Sin darte cuenta habrás terminado.

Este método lo he utilizado para contenidos especializados que incluyen listas. De hecho, un importante magazine tecnológico español me solicitaba realizar un resumen de los mejores 100 teléfonos lanzados en 2017.

Apliqué el método, escribiendo primero sobre 5 móviles. Tras el cuarto intervalo de descanso, escribí sobre 25 móviles sin descansar.

Así, un contenido gigantesco que podría acabar en una semana, lo hice en un día de trabajo. Mientras tomaba café y miraba un partido de la Champions League.

Te toca contarme algo

Ahora te toca.

¿Has utilizado un método para realizar tareas difíciles? ¿Esas que se atragantan y no te dejan avanzar?

Si lo has hecho, por más loco que sea el método, déjalo en los comentarios.

De seguro serás protagonista de un nuevo artículo.

 

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