Procrastinar: ¿Por qué nos encanta dejar para mañana lo que podemos hacer hoy?

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Desde luego, no voy a ser yo el que realice un análisis psicológico de por qué nos encanta sabotearnos con el cuento de “mejor lo hago después”, o afirmar para nuestros adentros “todavía hay tiempo, luego lo realizo”.

Finalmente, cuándo quedan 2 horas para entregar un pedido, para realizar una exposición o para presentar un examen, justo allí, es cuando queremos quemar las naves y ser los más exitosos y productivos de la historia.

¿Sabes qué es lo peor? Que la mayor parte de las ocasiones acabamos teniendo éxito.

Y como me dijera un entrenador de fútbol: las cosas hay que hacerlas bien aunque salgan mal. Y no al revés.

Entonces, procrastinar es el acto de sabotearse y dejar para luego lo que, por energías, tiempo o dinero pudiéramos hacer ya mismo.

Pero no lo hacemos.

¿Cómo podemos dejar de procrastinar?

Aquí también podría extenderme 10 páginas hablando de métodos, de virguerías tecnologías y demás. Pero me iré por lo básico. Por lo que puedas comenzar desde ya.

5 minutos

Busca entre tus pendientes la tarea más importante que debas hacer. No importa lo difícil o grande que sea.

Promete a ti mismo que dedicarás, a tope, full concentración, 5 minutos a realizarla. Sólo 5 minutos. Pero los dedicarás a plenitud.

Cuando termines esos 5 minutos, la dejas allí y la sigues después.

¿Dónde está el truco? En que tu mente se habrá condicionado, y en lugar de sabotearse para no hacerla, se saboteará para que la hagas de una vez, cuando ya decidiste que eran 5 minutos y a otro lado.

Piensa en la fatalidad

Siempre lo hago. Justo cuando voy a procrastinar, me digo:

“¿Y si luego, cuando me quede poco tiempo, que esté yo muy relax escribiendo un artículo sobre el árbol genealógico de Genghis Khan, se corta la electricidad y no vuelve hasta pasadas 48 horas?”

De esa forma, ante tan desalentador futuro, no me queda más remedio que aplicar el refrán: “mejor prevenir que lamentar”.

Y así, de seguro que me dejas de leer de inmediato y te pones a trabajar en lo tuyo.

¡Un brindis por eso!

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