Tú eres tu mayor activo de inversión

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No me tomaré la molestia de definir qué es un activo o qué es un pasivo. Para ser breve, diré que activo es lo que te da dinero mes a mes, y un pasivo es lo que te lo resta mes a mes.

Sí. Una casa es un pasivo. Fin.

Ahora bien.

En este caso quiero hablarte de los activos en los que inviertes.

A menudo recibo correos de compañeros de foros en los que participo, pidiéndome orientación en cosas del tipo:

– ¿En qué puedo invertir 100 dolares?
– ¿Qué producto me recomiendas para invertir?
– ¿Conoces algún fondo de inversión que sea rentable?

A todos les digo lo mismo:

El mejor activo de inversión eres tú mismo.

¿Por qué debes invertir en ti mismo?

Imagina que tienes un activo con patas. Que se mueve contigo, y no tienes que pagar una plaza extra para llevarlo a todas partes.

Sí. Ese eres tú. La analogía era básica.

Tú eres la mezcla de experiencia y conocimiento que le da valor a lo que haces.

Es decir, que sin importar cuál sea tu oficio o profesión, siempre puedes invertir en ti, y el crecimiento será exponencial.

Puedes invertir en 2 cosas, fundamentalmente:

1. Experiencia
2. Conocimientos

Para la primera, debes hacer proyectos por tu cuenta, emprender, e incluso participar en proyectos de terceros. No importa el pago, importa decir “yo participé”.

Para la segunda, debes saber que es todo lo de formación, sea académica o autodidacta. Debes poder decir “yo tengo conocimientos sobre eso”.

Ahora bien, como te dije, el secreto está en la palabra “exponencial”.

Invertir en ti mismo da resultados exponenciales

Piensa en esto.

Tienes 100 dólares. Tu oficio es confeccionar ropa.

Y tienes dos alternativas:

1. Invertir esos 100 dólares en un fondo de inversión que te dará 10 dólares mensuales durante 5 años, sin necesidad de reinvertir.

Es decir, que al terminar tendrás 600 dólares de ganancias + 100 dólares de capital inicial. ¡Una maravilla!

Pero, tienes esta segunda opción.

2. Invertir esos 100 dólares en 5 partes de 20 dólares en aprender 5 especialidades para tu trabajo.

Supongamos que aprendes 1 idioma, 2 métodos de trabajo y 2 estrategias para mejorar la productividad y las fechas de entrega. 5 cursos, pues.

Cada uno te aporta un crecimiento de facturación de 25%. Y cada curso lo haces en 2 meses.

Así, si ganas 10 dólares el primer mes, al cabo de 2 meses ganarás 12,5 dólares haciendo lo mismo (ya sabes inglés básico). Al cabo de 6 meses ganarás 19,6 dólares haciendo exactamente lo mismo (ya sabes 2 nuevos métodos de trabajo).

Finalmente, al cabo de 10 meses ganarás 30,7 dólares haciendo exactamente lo mismo (ya sabes 2 estrategias para producir más).

Así, la formación te ha hecho crecer exponencialmente, un 25% cada vez, pero en realidad has pasado de facturar 10 a facturar 30,7 (207% de incremento).

Y, en sólo 10 meses has logrado ganar con tu trabajo casi 200 dólares. El doble de lo que ganarías con una inversión (con el riesgo que eso conlleva).

Si te quieres extender en el plazo, además te daría un incremento por experiencia, y ganarías cada vez más.

¿Ves? A veces la mejor inversión la tienes a un espejo de distancia.

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